Así como el fútbol se originó y se estandarizó en Inglaterra a finales del siglo XIX, las camisetas y los uniformes de fútbol también vieron su nacimiento casi al tiempo. En este post recopilamos la historia de las camisetas de fútbol.

La historia de las camisetas de fútbol se remontan al 26 de diciembre de 1860 en Sheffield, Inglaterra, se dio el que se considera el primer partido de fútbol de la historia. El Sheffield Football Club se enfrentó al Hallam F.C. en el primer partido de fútbol, para lo que estandarizaron un reglamento para el juego,  incluyendo el cómo se debía vestir para practicar el football.

Origen de los uniformes de fútbol

Los primeros partidos de fútbol vieron cómo, para diferenciar a los equipos, los jugadores debían usar un gorro de color azul y sus rivales usaban de color rojo, el resto de la indumentaria consistía en una camisa manga larga y pantalones que llegaban hasta más abajo de la rojilla, terminando con calcetines altos; esto causaba confusión entre jugadores y los espectadores, ya que en medio de las violentas acciones para apoderarse del balón -era otro fútbol, se inspiraba mucho en el rugby-, una gorra de color no era suficiente para diferenciar a los rivales de los compañeros.

Con la creación de la Football Association en la década de 1870, se fueron dando normas para los uniformes de los equipos, la FA, además de dar las reglas con las cuales todos los equipos debían jugar, exigió a las escuelas -el fútbol era un deporte de clase alta por ese entonces, los equipos dependían de las escuelas y colegios de la época- uniformar a sus jugadores, por lo que muchos llevaba los colores o distintivos de sus instituciones educativas, por lo que aparecieron las primeras camisetas con bastones o franjas horizontales -los tradicionales hoops-.


El Sheffield F.C. rinde homenaje a los primeros uniformes de fútbol en su escudo, ilustrando a dos jugadores, uno con uniforme azul y gorra del mismo color, otro con una camiseta a cuartos, resaltando los orígenes de las primeras indumentarias del fútbol.

Los uniformes se completaban con shorts -no tan cortos- ya que eran pantalones que cubrían hasta más abajo de la rodilla, por lo general eran de colores oscuros ya que para esa época no había mucha variedad, por lo que es común ver que los clubes más antiguos han llevado pantalonetas en colores diferentes a los de sus camisetas: negro, gris, azul marino.

Las medias o calcetines también se presentaban en colores oscuros como negro o gris, ya que al ser de las prendas que más se percudían y manchaba en cada juego y por su constante lavado, era más rentable usar unas oscuras para no cambiar su tonalidad con el paso del tiempo.

Primeras camisetas de fútbol

Con la popularidad del fútbol en crecimiento y la organización de nuevos equipos profesionales -ya la clase obrera empezaba a participar del juego-, los nuevos equipos empezaron manejar la contabilidad y aspectos administrativos, entre esos, se hicieron responsables de comprar uniformes para todos sus jugadores. Por lo que en 1879 apareció la primera marca que fabricaba uniformes: Bukta.

Bukta (Buck & Sons) inicialmente se encargaba de fabricar pantalones cortos para los soldados que luchaban en la Guerra Bóer, empezó a vestir a los equipos -no a modo de patrocinio, solo les vendían las prendas, siendo el Nottingham Forest, en 1884 el primer equipo que visitó sus uniformes con una marca.

En 1880, la Football League se encargó de estandarizar el reglamento de una liga de fútbol, entre sus normas destacaba que ningún equipo podía usar o vestir con los mismos colores que otros equipos, por lo que los equipos que estaban inscritos a la Football League escogieron colores, con la excepción de los colores negro (destinado a los árbitros), verde y amarillo (destinada a los porteros).

Ante la poca variedad de colores disponibles, se destaca la selección del Aston Villa, que quería usar camisetas de color granate (bordó, vino tinto, burgandy, o como le digan en cada país) pero éste ya escaba ocupado, a lo que presentó una camiseta con la base bordó agregándole mangas en celeste.

Esta norma de solo un equipo por cada color duró poco tiempo: Apareció entonces la norma de que cada equipo debía tener una camiseta blanca, para que cuando jugara de local contra un rival con los mismos colores, tuviera un recambio de uniforme para la diferenciación de los equipos. No fue hasta 1921 que los equipos visitantes debían ser quienes cambiaban de uniforme.

Para mayor organización de los partidos y una liga más estandarizada, en 1933 la FA propuso la identificación de los jugadores en la cancha, apareciendo así la numeración en las camisetas: los equipos usaban los números del 1 al 22, siendo el local quien se identificaría del 1 al 11 y el equipo visitante del 12 al 22, norma que también duró poco tiempo ya que en cuestión de dos o tres años, ambos equipos usarían los números del 1 al 11 sin importar la localía en los partidos.

Industrialización de los uniformes

Con la llegada del siglo XX y la creación de industrias, el fútbol ya se veía como algo más profesional y era un deporte que movía masas, fueron apareciendo nuevas marcas que confeccionaban uniformes con nuevos diseños y colores, por lo que los ahora icónicos chevrones o camisetas a mitades empezaron a verse en los clubes profesionales.

Las nuevas confeccionadoras desarrollaban uniformes más ligeros, usando camisetas en vez de camisas, evitando el uso de camisas del diario vestir, así que los jugadores ya no se incomodaban con camisetas que llevaban cordones, botones o golas que solían llevar antes en los uniformes.

Con el tiempo los shorts se fueron haciendo más cómodos, aparecieron cuellos redondos o en V, diferentes colores y combinaciones aparecían y los equipos empezaban a dar más identidad a sus uniformes, estandarizando camisetas y diseños que hasta nuestros días se ven.

Expansión de las camisetas al mundo

El fútbol se fue propagando por Europa y los nuevos clubes empezaban a aparecer, muchos de estos eran pequeños y sus arcas económicas no les permitían comprar nuevas indumentarias o mandar a confeccionar con empresas locales, por lo que para muchos equipos era más rentables pedir como donativos o comprar a otros equipos sus viejos uniformes (en esa época los clubes usaban un mismo diseño por largos periodos). Por esto es que muchos clubes a nivel mundial llevan los mismos modelos o sus camisetas se inspiran en las de los equipos ingleses o europeos.

Con el paso de los años y la industrialización a nivel global, fueron apareciendo marcas y empresas en los diferentes países que desarrollaron tecnologías para dar más comodidad y posibilidad de nuevos diseños y así poder vender a equipos y clubes de casi cualquier parte del mundo.

Evolución de las camisetas de fútbol

Con la llegada de las nuevas tecnologías y el posicionamiento del fútbol como un negocio, las marcas deportivas fueron apareciendo y generando contratos de patrocinio y dotación de uniformes con los diferentes clubes de fútbol.

Para la década de 1970, empresas como adidas, erima, admiral o umbro ya estaban posicionadas en el mundo deportivo y empezaron a vestir a las selecciones nacionales o clubes más representativos, empezaron a aplicar sus marcas en las prendas, así como los escudos de los clubes.

Desarrollaban tecnologías que daban comodidad y practicidad a las prendas, telas más frescas, ligeras y con materiales que permitían diseños novedosos con estampados y sublimaciones. Cambiando los cortes y moldes de las camisetas, adaptándolas al cuerpo, siendo más ajustadas a la silueta de los jugadores.

Para la década de 1970 empezarían a aparecer los patrocinadores en las camisetas, acuerdos comerciales que ayudarían a las finanzas de los clubes y que cambiarían el rumbo de los uniformes de fútbol. Los diseños se debían adaptar a las marcas que aparecían en las prendas, las diferentes ligas de fútbol profesional adaptaron sus reglamentos para dar orden a cómo, dónde y en qué medidas estos podían aparecer.

Para finales de 1980 y principios de 1990, las marcas se atrevieron más con los diseños, aparecieron los templates, gráficas, técnicas de estampación y tendencias de diseño que personalizaban aún más las camisetas y uniformes de los equipos.

Para mediados de la década de 1990 y con la realización de la Copa Mundial de la FIFA en Estados Unidos, el mundo camisetero dio un vuelco total al acercarse más a los aficionados, tanto marcas como equipos empezaron a comercializar sus prendas, permitiendo que hinchas y espectadores pudieran vestir camisetas y prendas alusivas a sus equipos: En los  estadios de fútbol ya no se veían tantas personas con traje y corbata, ya empezaba una fiesta de colores en las gradas con prendas y accesorios de los equipos.

Si bien el coleccionismo de camisetas ya existía, la Copa del Mundo de 1994 fue el evento en que el mercado de camisetas empezó con una tendencia que cada día ha crecido hasta llegar a nuestros días, convirtiendo la venta de indumentaria deportiva para el público uno de los ingresos económicos más importantes de los clubes y marcas.

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